La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Cuando una nación terrateniente, por el contrario, oprime mediante altos aranceles o prohibiciones el comercio de naciones extranjeras, necesariamente perjudica sus propios intereses por dos vÃas distintas. Primero, al aumentar el precio de todos los bienes extranjeros y toda suerte de manufacturas, necesariamente reduce el valor real del producto excedente de su propia tierra. … Segundo, al conceder una especie de monopolio del mercado nacional a sus propios mercaderes, artesanos y manufactureros, eleva la tasa de beneficio comercial e industrial relativamente al beneficio agrÃcola, lo que o bien desvÃa de la agricultura una parte del capital que antes era invertido en ella, o impide que acuda a ella una parte del que habrÃa acudido en otro caso. …La agricultura se vuelve menos rentable y el comercio y la industria más rentables de lo que serÃan en otra circunstancia, y el interés de toda persona la llevará en todo lo que pueda a desviar su capital y su trabajo desde el primer empleo hacia los segundos.
Pero aunque una nación terrateniente sea capaz mediante esa polÃtica opresiva de crear artesanos, comerciantes e industriales propios antes de lo que sucederÃa con el comercio libre —algo que resulta en cualquier caso bastante dudoso— lo harÃa, por asà decirlo, prematuramente, antes del momento más adecuado. Al estimular con excesiva rapidez una actividad, deprimirÃa otra actividad más valiosa. …