La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Pero los príncipes se han lanzado con frecuencia a muchas otras empresas y han aspirado, igual que las personas privadas, a amasar fortunas convirtiéndose en empresarios de los negocios corrientes. Casi nunca lo han conseguido, porque el derroche que siempre caracteriza a los asuntos de los príncipes lo hacía prácticamente imposible. Los funcionarios de un príncipe consideran que la riqueza de su patrono es inagotable; no se preocupan de a qué precio compran, a qué precio venden, ni cuánto cuesta el transporte de sus bienes de un sitio a otro. Estos agentes viven con frecuencia con el boato de los príncipes y a veces también, a pesar de esa profusión, manipulando adecuadamente sus cuentas acumulan fortunas principescas. …