La teoria de los sentimientos morales
La teoria de los sentimientos morales Y, sin embargo, si viésemos a un hombre aclamar una bárbara e inmerecida ejecución que hubiese sido mandada por algún insolente tirano, no nos sentirÃamos culpables de grave despropósito al calificar de vicioso y moralmente perverso en alto grado ese comportamiento, a pesar de que sólo fuera la expresión de depravadas facultades morales o de una disparatada aprobación de tan horrible acto, como si fuese noble, magnánimo y excelente. Nuestro corazón, asà lo imagino, al ver un espectador como ése, olvidarÃa momentáneamente su simpatÃa con el paciente y no sentirÃa sino horror y aborrecimiento al pensar en criatura tan execrable y vil. Lo detestarÃamos aún más que al tirano, quien posiblemente obraba impulsado por las impetuosas pasiones de la envidia, el temor y el resentimiento, y que, por ese motivo, serÃa más disculpable. Mas los sentimientos del espectador aparecerÃan por completo inmotivados, y, por lo tanto, más perfecta y absolutamente abominables. No existe perversión de sentimientos o afectos, que nuestro corazón se resistiese más a compartir o que rechazase con más odio e indignación que una de esta especie, y, lejos de considerar semejante constitución mental como algo simplemente extraño o pernicioso y en modo alguno vicioso o moralmente perverso, más bien la considerarÃamos como el último y más espantoso extremo de depravación moral.