La teoria de los sentimientos morales
La teoria de los sentimientos morales Nota.— El atribuir de ese modo nuestro natural sentido del demérito de las acciones humanas a una simpatÃa con el resentimiento del paciente, quizá parezca a la mayorÃa de las gentes una degradación de ese sentimiento. El resentimiento es comúnmente considerado como una pasión tan odiosa, que las gentes se sentirán inclinadas a pensar que es imposible que un principio tan laudable como lo es el sentido del demérito del vicio, esté de algún modo fundado en él. Pero quizá estarán mejor dispuestas a aceptar que nuestro sentido del mérito de las buenas acciones se funda en la simpatÃa con la gratitud de las personas por ella beneficiadas, y ello, porque la gratitud, asà como todas las demás pasiones benévolas, se considera como un principio afable que en nada puede menoscabar el valor de lo que se funda en él. Sin embargo, la gratitud y el resentimiento evidentemente son, desde todo punto de vista, la contrapartida el uno de la otra; y si nuestro sentido del mérito surge de la simpatÃa por la una, nuestro sentido del desmerecimiento no puede menos que originarse de la complacencia por el otro.
Considérese también que, si es cierto que el resentimiento en los grados en que con demasiada frecuencia lo vemos, es, quizá, la más odiosa de todas las pasiones, no por eso lo desaprobamos cuando, debidamente humillado, se rebaja al nivel de la indignación del espectador que simpatiza.