Edipo Rey
Edipo Rey Pero ahora, ¡oh Edipo, el más sabio entre todos!, te imploramos todos los que estamos aquà como suplicantes que nos consigas alguna ayuda, bien sea tras oÃr el mensaje de algún dios, o bien lo conozcas de un mortal. Pues veo que son efectivos, sobre todo, los hechos llevados a cabo por los consejos de los que tienen experiencia. ¡Ea, oh el mejor de los mortales!, endereza la ciudad. ¡Ea!, apresta tu guardia, porque esta tierra ahora te celebra como su salvador por el favor de antaño. Que de ninguna manera recordemos de tu reinado que vivimos, primero, en la prosperidad, pero caÃmos después; antes bien, levanta con firmeza la ciudad. Con favorable augurio, nos procuraste entonces la fortuna. Sénos también igual en esta ocasión.
Pues, si vas a gobernar esta tierra, como lo haces, es mejor reinar con hombres en ella que vacÃa, que nada es una fortaleza ni una nave privadas de hombres que las pueblen.
EDIPO.- ¡Oh hijos dignos de lástima! VenÃs a hablarme porque anheláis algo conocido y no ignorado por mÃ. Sé bien que todos estáis sufriendo y, al sufrir, no hay ninguno de vosotros que padezca tanto como yo.
