A mí también
A mí también Claro, no todo es color de rosa. Los conflictos son inevitables, incluso con los mejores amigos. Quizás tu amiga olvida tu cumpleaños o publica una foto poco favorecedora tuya sin permiso. En lugar de dramatizar como si fuera el final de la amistad, habla con ella. Sí, hablar. Parece algo obvio, pero no siempre lo hacemos. Explica cómo te sientes sin atacar, porque decir “Eres una pésima amiga” nunca arregla nada. Intenta algo como: “Me dolió esto, porque valoro mucho nuestra amistad y quiero resolverlo”. Te sorprenderá cómo muchas veces una charla honesta puede deshacer nudos que parecían imposibles.
Y luego están las primeras experiencias románticas. Ay, el amor. Cuando te gusta alguien, es como si el mundo entero comenzara a girar en cámara lenta cada vez que esa persona entra en la habitación. Pero calma, esto no es una película. Lo más importante es recordar que tú también importas en la ecuación. Las relaciones deben ser un intercambio, no una entrega total de tus intereses, tiempo y energía. Si te encuentras cambiando demasiado para agradarle a alguien, detente. Pregúntate: “¿Estoy siendo yo misma o solo lo que creo que quieren que sea?”.