Ética demostrada según el orden geométrico
Ética demostrada según el orden geométrico Corolario: De aquí se sigue que el alma humana, cuantas veces percibe las cosas según el orden común de la naturaleza, no tiene un conocimiento adecuado ni de sí misma, ni de su cuerpo, ni de los cuerpos exteriores, sino tan sólo un conocimiento confuso y mutilado. Pues el alma no se conoce a sí misma sino en cuanto percibe las ideas de las afecciones del cuerpo (por la Proposición 23 de esta Parte); pero, a su vez, este cuerpo suyo (por la Proposición 19 de esta Parte) no lo percibe sino por obra de esas mismas ideas de las afecciones, por sólo las cuales, a su vez también, percibe los cuerpos exteriores (por la Proposición 26 de esta Parte); y así, en cuanto tiene esas ideas, no tiene ni de sí misma (por la Proposición 29 de esta Parte), ni de su cuerpo (por la Proposición 27 de esta Parte), ni de los cuerpos exteriores (por la Proposición 25 de esta Parte), un conocimiento adecuado, sino sólo (por la Proposición 28 de esta Parte, con su Escolio) mutilado y confuso. Q.E.D.