Ătica demostrada segĂșn el orden geomĂ©trico
Ătica demostrada segĂșn el orden geomĂ©trico Corolario I: No hay cosa singular en la naturaleza que sea mĂĄs Ăștil al hombre que un hombre que vive bajo la guĂa de la razĂłn. Pues lo mĂĄs Ăștil para el hombre es lo que concuerda mĂĄs con su naturaleza (por el Corolario de la ProposiciĂłn 31 de esta Parte), esto es (como es por sĂ notorio), el hombre. Ahora bien, un hombre actĂșa absolutamente en virtud de las leyes de su naturaleza cuando vive bajo la guĂa de la razĂłn (por la DefiniciĂłn 2 de la Parte III), y sĂłlo en esa medida concuerda siempre necesariamente con la naturaleza de otro hombre (por la ProposiciĂłn anterior); por consiguiente, nada hay entre las cosas singulares que sea mĂĄs Ăștil al hombre que un hombre, etc. Q.E.D.
Corolario II: Cuanto mĂĄs busca cada hombre su propia utilidad, tanto mĂĄs Ăștiles son los hombres mutuamente[99]. Pues cuanto mĂĄs busca cada cual su utilidad y se esfuerza por conservarse, tanto mĂĄs dotado estĂĄ de virtud (por la ProposiciĂłn 20 de esta Parte) o, lo que es lo mismo (por la DefiniciĂłn 8 de esta Parte), de tanta mayor potencia estĂĄ dotado para actuar segĂșn las leyes de su naturaleza, esto es (por la ProposiciĂłn 3 de la Parte III), para vivir segĂșn la guĂa de la razĂłn. Ahora bien, cuando mĂĄs concuerdan en naturaleza los hombres es cuando viven segĂșn la guĂa de la razĂłn (por la ProposiciĂłn anterior); luego (por el Corolario anterior) los hombres serĂĄn tanto mĂĄs Ăștiles mutuamente cuanto mĂĄs busque cada uno su propia utilidad. Q.E.D.