Ética demostrada según el orden geométrico
Ética demostrada según el orden geométrico Demostración: Pongamos, por ejemplo, que la parte A del cuerpo es robustecida, por la fuerza de una causa exterior, hasta el punto de que prevalezca sobre las demás (por la Proposición 6 de esta Parte). Dicha parte no se esforzará, por ello, en perder sus fuerzas, a fin de que las demás partes del cuerpo lleven a cabo su función; pues para eso, deberÃa tener la potencia o fuerza de perder sus fuerzas, lo que es absurdo (por la Proposición 6 de la Parte III). Esa parte, pues, y, consiguientemente, también el alma (por las Proposiciones 7 y 12 de la Parte III), se esforzarán por conservar ese estado; y, de esta suerte, el deseo que surge de un tal afecto de alegrÃa no tiene en cuenta el todo. Si, al contrario, se supone que una parte A es reprimida de manera que sean las demás las que prevalezcan sobre ella, se demuestra del mismo modo que tampoco el deseo que nace de una tristeza tiene en cuenta el todo. Q.E.D.
Escolio: Puesto que la alegrÃa, generalmente (por el Escolio de la Proposición 44 de esta Parte), se refiere a una sola parte del cuerpo, deseamos en consecuencia, generalmente, conservar nuestro ser sin tener para nada en cuenta nuestra salud Ãntegra; a ello se añade que los deseos a que estamos más sujetos (por el Corolario de la Proposición 9 de esta Parte) tienen en cuenta sólo el tiempo presente, pero no el futuro.
El deseo que nace de la razón no puede tener exceso.