Ética demostrada según el orden geométrico
Ética demostrada según el orden geométrico Siendo buenas las cosas que ayudan a que las partes del cuerpo cumplan su función, y consistiendo la alegrÃa en el hecho de que la potencia del hombre —en cuanto que éste consta de alma y cuerpo— se ve favorecida o aumentada, son, entonces, buenas todas las cosas que proporcionan alegrÃa. Sin embargo, puesto que las cosas no ocurren con el fin de afectarnos de alegrÃa, ni su potencia de obrar se atempera a nuestra utilidad, y, en fin, dado que la alegrÃa, por lo general, se refiere especialmente a una sola parte del cuerpo, resulta que la mayor parte de los afectos de la alegrÃa, y, por consiguiente, también los deseos que a partir de ellos se engendran, tienen exceso (a no ser que medien la razón y la atención). Se añade a ello que, por obra de un afecto, consideremos como primordial lo que es actualmente agradable, y que no podamos valorar las cosas futuras con serenidad. Ver Escolio de la Proposición 44 y Escolio de la Proposición 60 de la Parte IV.
CapÃtulo XXXI