Tratado teológico-político
Tratado teológico-político Pero los judíos opinan de forma totalmente opuesta. Pues afirman que las opiniones verdaderas y la forma recta de vida en nada contribuyen a la felicidad, mientras los hombres las abracen por la sola luz natural, y no como doctrinas reveladas a Moisés como profeta. Esto es justamente lo que se atreve a afirmar expresamente Maimónides, en el cap. 8.º de Reyes, ley 11:30 todo aquel que acepta los siete mandamientos[09] y los cumple con[80] diligencia, está entre los piadosos de las naciones y es heredero del mundo futuro; es decir, si los acepta y los cumple, porque Dios los mandó en la ley y porque nos reveló por Moisés que ya habían sido prescritos antes a los hijos de Noé; pero, si los cumple guiado por la razón, no es habitante ni está entre los piadosos ni[127] entre los sabios de las naciones. Éstas son las palabras de Maimónides[128]. Y R. Joseph, hijo de Shem Tob, en su libro titulado Kebob Elohim o gloria de Dios, añade que, aunque Aristóteles (que, según él cree, escribió la Ética más perfecta y a quien estima por encima de todos) no haya omitido nada de lo10 que se refiere a la verdadera ética y que él mismo ha aceptado en su Ética, sino que lo ha cumplido todo con diligencia, eso no pudo serle útil para la salvación, porque no abrazó esas enseñanzas como doctrinas divinas, reveladas en forma de profecías, sino únicamente en virtud del dictamen de la razón[129].