Tratado teológico-político
Tratado teológico-político De los fundamentos del Estado; del derecho natural y civil del individuo, y del derecho de las supremas potestades
[I]
Hasta[189] aquí hemos procurado separar la filosofía de la teología y demostrar que esta última concede a cada uno la libertad de filosofar. Ya es hora, pues, de investigar hasta dónde se extiende, en el mejor Estado, esta libertad de pensar y de decir lo que uno piensa. Para proceder con orden, hay que tratar de los fundamentos del Estado y, en primer término, del derecho10 natural de cada individuo, sin referirnos de momento al Estado y a la religión[329].
