Tratado teológico-polÃtico
Tratado teológico-polÃtico Ni cabe decir otra cosa sobre las razones con las que Cristo convence20 a los fariseos de contumacia e ignorancia y exhorta a sus discÃpulos a la verdadera vida: que acomodó sus razones a las opiniones de unos y otros. Por ejemplo, cuando dijo a los fariseos (ver Mateo, 12, 26): y, si satanás expulsa a satanás, está dividido contra sà mismo: ¿cómo, entonces, se mantendrÃa su reino?, no pretendÃa otra cosa que convencer a los fariseos por sus mismos principios, y no, enseñar que hay demonios o algún reino satánico. Y asà también, cuando dijo a los discÃpulos (Mateo, 18,10): mirad que no despreciéis a uno de estos pequeños, pues os digo que sus ángeles están en los cielos, etc., no quiere enseñar, sino que no sean soberbios y que no desprecien a nadie; y no todo lo que está contenido en sus razones,30 puesto que sólo las aduce para mejor convencer a sus discÃpulos.