Heidi
Heidi Heidi, el diminutivo dialectal suizo de Adelheid, constituye por sà mismo un interesante tÃtulo para un libro; no obstante, cada una de las dos partes en que se divide la edición alemana lleva un tÃtulo bastante largo y engorroso además del subtÃtulo.
Juzgado desde un punto de vista crÃtico, el estilo literario del original está lejos de la perfección. Las frases son excesivamente largas y prolijas, construidas descuidadamente y llenas de repeticiones. Sin embargo, y pese a estos defectos técnicos, es un clásico para niños. Es verosÃmil, alegre y al mismo tiempo serio, sincero y sin embargo rebosante de una alegrÃa inocente y saludable, atemperado con un sentimiento poético y, al mismo tiempo, perfectamente libre de toda traza de sentimentalismo. Está impregnado por un profundo amor a la naturaleza, aunque las descripciones no son nunca aburridas, y respira un profundo espÃritu religioso que nos hace regresar a la religión de la infancia, alejada de diferencias denominacionales.
