La Cartuja de Parma
La Cartuja de Parma El judío que les había alquilado el cuarto, les había buscado también un cirujano discreto. Y cuando este cirujano se dio cuenta de que había dinero en la bolsa, le dijo a Ludovico que su conciencia le obligaba a informar a la policía sobre las heridas de aquel joven a quien él, Ludovico, llamaba su hermano.
—La ley es clara al respecto —añadió—; y es demasiado evidente que su hermano no se ha herido él solo, como dice, al caerse por una escalera cuando llevaba una navaja abierta en la mano.
