La Cartuja de Parma
La Cartuja de Parma Estoy tan hastiado del amor que pretendÃa encontrar y de Fausta —escribÃa a la duquesa— que, aunque siguiera encaprichada conmigo, no recorrerÃa yo ni veinte leguas para tomarle la palabra. No temas, pues, como me dices que temes, que vaya a ParÃs, donde, según veo, ha debutado con un éxito loco. Sà que harÃa, sin embargo, todas las leguas que hiciera falta para pasar una velada contigo y con ese conde tan bueno con sus amigos.