La Cartuja de Parma
La Cartuja de Parma —Con la impertinencia de su salida ya está suficientemente vengada de las frases desagradables de la princesa, que estaban dictadas sólo por debilidad. Mañana trátela con el mismo tono con que la trataba esta mañana; piense que Rassi no está todavÃa ni en la cárcel, ni desterrado, y que todavÃa no hemos roto la sentencia de Fabricio. Usted le pedÃa a la princesa que tomara una decisión y eso siempre pone de mal humor a los prÃncipes e, incluso, a los primeros ministros. Y usted no es más que su camarera mayor, o sea, su criadita. Por una de esas veleidades que nunca dejan de darse entre los débiles, dentro de tres dÃas Rassi gozará de más favor que nunca, y tratará de ahorcar a alguien, pues mientras no haya comprometido al prÃncipe, no tiene la menor seguridad.