Narraciones y esbozos
Narraciones y esbozos —Esta es la decisión que acabo de tomar en mi sabidurÃa; vamos a cenar temprano; te vestiré de pasante de notario, te llevaré a La Chaumière; y allà te autorizo a repetir todas las locuras que hacÃas antes en los bailes de los pueblos de los alrededores de Marsella. De entrada vas a decirme que te aburrirás en el baile de La Chaumière; y te contestaré que a poco que te esmeres en interpretar el papel de un Deschalumeaux[7] de lo más ridÃculo y a hacer trenzados con las piernas como los que hacéis en el sur no te aburrirás demasiado. Además, después de dejarte en La Chaumière me iré corriendo a casa de Saint-Ange —era un anciano y digno bailarÃn retirado— para que me acompañe e iré a disfrutar de tus gracias; pero no te conoceré: serÃa peligroso. No hablaré; porque, en caso contrario, ya no tendrÃas mérito; y, para divertirme yo también un poco, voy a convencer a Saint-Ange de que hemos reñido, y ya veré, caballero, qué cosas interesantes me cuenta de usted.
Asà dispuesta, la salida de esparcimiento fue muy alegre; Rosalinde le añadió episodios divertidos; provocó a dos o tres de los jóvenes de La Chaumière para que la cortejasen; la habÃan reconocido, y ella les lanzaba apasionadas miradas de reojo.