Narraciones y esbozos
Narraciones y esbozos »Me pasaba el dÃa entero por las calles de Venecia con un cofrecillo en el que llevaba a la vista joyas de oro; pero en un cajón secreto habÃa medias de algodón, pañuelos y otras mercancÃas inglesas de contrabando. Uno de mis tÃos, al morir mi padre y tras el entierro, dijo que a cada uno de nosotros, éramos tres, nos quedaba solo un capital de cinco francos; aquel bondadoso tÃo me regaló un napoleón (veinte francos). Por la noche, mi madre levantó el vuelo llevándose veintiún francos; solo me quedaban cuatro. Le robé a una de mis vecinas un estuche de violÃn que sabÃa que guardaba en el sotabanco; fui a comprar ocho pañuelos de lienzo rojo. Me costaron cincuenta céntimos y los vendà por cincuenta y cinco. El primer dÃa vendà cuatro veces todas las existencias. Me compraban los pañuelos los marineros de la zona del arsenal. El tendero, asombrado al verme tan activo, me preguntó por qué no compraba una docena de pañuelos de golpe: de su tienda al arsenal habÃa media legua larga. Le confesé que solo tenÃa cuatro francos en el mundo y que mi madre me habÃa robado veintiún francos… Me dio un fuerte puntapié y me echó de la tienda.