Narraciones y esbozos
Narraciones y esbozos A eso de los dieciséis años se le ocurrió la feliz idea de estudiar Derecho; pidió que lo dejasen ir a ParÃs a graduarse. Los amigos de su padre le afearon la forma en que trataba a su hijo, que pasaba por ser el muchacho más guapo de Valence. Las mujeres tomaron partido por él; la señora Sergar temió que le abrieran los ojos a su marido y acabó por acceder a prometerle una pensión de mil ochocientos francos al pobre muchacho, que se puso en camino hacia ParÃs casi desesperado de la vida y preguntándose a veces si no harÃa mejor poniendo término a un destino tan triste con un tiro de pistola.
Paul iba a ParÃs encomendado al señor Barthélemy, un amigo Ãntimo de su padre que conocÃa muy bien a la familia.
—Tiene que triunfar, mi querido Paul —le dijo el señor Barthélemy—; lo peor serÃa que se viera obligado a regresar a Valence. No se crea que ha venido a ParÃs a divertirse; ha venido para conquistar cuatro mil libras de renta, es decir, la independencia. Debo confesarle que miedo me da que por culpa de su madrastra vaya a cobrar muchas veces la pensión con retraso.
—Señor Barthélemy, preferirÃa morir que regresar a Valence —respondió Paul—; ya se imagina qué agradecido le estoy y con qué puntualidad tan minuciosa pienso seguir sus consejos.