Narraciones y esbozos
Narraciones y esbozos Se quedó este asombrado al ver que lo miraban los dos ojos más hermosos que hubiese visto en la vida. Lo que más le llamó la atención, mientras decÃa unas pocas palabras y le contestaban, fue una singular expresión de bondad, con un toque alegre incluso; o, más bien, se daba cuenta de que la señora de Vaussay habÃa sido alegre años atrás. A Roizand le dio tiempo de fijarse en otra cosa: a la señora de Vaussay no parecÃa deslumbrarla ni poco ni mucho la espléndida fiesta que tenÃa alrededor y en la que ella mandaba.
«Disimula bien esa sensación ridÃcula», se dijo el nuevo secretario de embajada. Quizá no habÃa más motivo para esa observación amable y favorable que aquellos hermosos ojos azul oscuro.