Narraciones y esbozos
Narraciones y esbozos El 21 de diciembre de 1836, la señora *** acudió al número 13 de la calle de Caumartin y preguntó, con expresión muy alterada, por la señora Tarin, su amiga Ãntima a la que tenÃa que ver en el acto. La portera le dijo a la señora *** que la doncella y la cocinera de la señora Tarin habÃan ido a hacer un recado y le habÃan dicho al salir que su señora no querÃa ver a nadie.
La señora *** insiste.
—¿Sabe usted —le dice a la portera— que la señora Tarin a lo mejor está muerta mientras yo estoy aquà hablando con usted? Tengo razones para decirle esto.
Por fin se deja convencer la portera. Llaman a la puerta de la señora Tarin. Nadie responde. Pasado un cuarto de hora, deciden derribar la puerta. En todo el piso reinaba el orden habitual; llegan al dormitorio: los chales y los vestidos estaban repartidos por encima de los muebles.
Se acercan a la cama; la señora Tarin estaba acostada y muerta, pálida como de costumbre y más hermosa de lo que nunca habÃa estado. La señora *** se arroja sobre el cuerpo inanimado de su amiga. Una hora antes le habÃa llegado por correo una carta en la que la señora Tarin confesaba lo que vamos a referir. En esa carta, le decÃa que le dejaba el chal negro grande, determinado vestido, etc.