Narraciones y esbozos
Narraciones y esbozos —Por lo demás —siguió diciendo el vicepresidente—, N., el miembro de la Cámara Alta, me dijo que no puedes considerarte hombre de Estado hasta que ves en ti el hábito de defender opiniones que no son las tuyas. Para ponerme a ello, le tomo el pelo constantemente a ese abogado joven que viene a enseñarme, como dice él, los principios según los que Francia gobierna a Francia. Hago como que estoy de acuerdo con ese Benjamin Constant suyo (¡menudo nombre de judÃo!) y asà me muestro superior a ese joven parisino. Porque, como dice también N., el miembro de la Cámara Alta: «Quien engaña al otro queda siempre por encima», etc., etc.