Recuerdos de egotismo

Recuerdos de egotismo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Ya pagué caro haber aconsejado, a una hermana que tenía, venirse a Milán, en 1816 me parece. La Sra. Périer se pegó a mí como una rémora, cargándome a perpetuidad la responsabilidad de su destino. Era un dechado de virtudes, bastante razonable y bastante amable. Me vi obligado a esfumarme para librarme de esa rémora engorrosa agarrada al casco de mi nave, que me hacía responsable, quisiera yo o no, de toda su dicha venidera. ¡Una cosa de miedo[215]!

Fue esa aterradora idea lo que me impidió llevar conmigo a París a Miss Appleby. Habré evitado así buena cantidad de momentos negros como el infierno. Para desdicha mía, siéndome tan antipática toda afectación, me resulta muy difícil ser sencillo y sincero, en una palabra, un perfecto alemán, con una mujer francesa.

(Ampliaré este artículo con algo de Londres en 1821, cuando encuentre mis dramas ingleses con las fechas de los días en que los vi representar).

Anuncióse un día que iba a ahorcarse a ocho pobres diablos. A mi modo de ver, cuando se cuelga a un ladrón o un asesino en Inglaterra es la aristocracia quien inmola una víctima en aras de su seguridad, pues ella es quien le ha forzado a ser criminal etc. etc. Esta verdad, tan paradójica en el día, quizás sea lugar común para cuando se lea toda esta palabrería.[216]


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker