Recuerdos de egotismo
Recuerdos de egotismo Regresó a París el Sr. B. en 1809, e hizo la campaña de Viena en 1809 y 1810. A su regreso se le nombró auditor en el Consejo de Estado e inspector general patrimonio de la Corona. Se hizo cargo además del negociado de Holanda en la administración del presupuesto del Emperador. Conoció al duque de Friuli. En 1811 hizo un corto viaje a Italia, país que siempre amó desde los 3 o 4 años que allí pasara en su juventud. En 1812, tras muchos impedimentos por parte del Sr. de Champagny, duque de Cadore e intendente de la casa del emperador, obtuvo licencia para tomar parte en la campaña de Rusia. Incorporose al cuartel general, cerca de Orcha, el 14 de agosto de 1812. Entró en Moscú con Napoleón el 14 de septiembre, y partió de allí el 16 de octubre con una misión. Debía procurar subsistencias al ejército, y fue él quien dio a la Armée de regreso, entre Orcha y Bober, el único trozo de pan que recibió. Servicio que reconoció en Bober el Sr. Daru en nombre del emperador. Jamás creyó el Sr. B. que en esa retirada hubiera qué lamentar.
Poniéndose a salvo de los cosacos a través del Fris-chaff helado, cerca de Koenigsberg, rompióse el hielo bajo su trineo. Estaba con el Sr. Marchand, caballero y comisario de Guerra (calle del Doyenné n.º 5). Comoquiera que en ese ejército imperial ni siquiera se admitiese estar de retirada, se detuvo en Slangard y luego en Berlín, que vio separarse de Francia.