Recuerdos de egotismo
Recuerdos de egotismo El día en que los Borbones entraron en París tuvo B. el talento de entender que en Francia ya no habría sino humillación para quien hubiera estado en Moscú. La señora Beugnot le ofreció el puesto de Director de abastos de París. Rehusó por asco a los Borbones y fue a establecerse en Milán. El horror que sentía por el Borbón triunfó sobre el amor. Creyó entrever altanería con él en la Sra. A… sería ridículo contar todas las peripecias, como dicen los italianos, que debió a esa pasión. Dio a la imprenta en 1817 la Vida de Haydn, Roma, Nápoles y Florencia, y por último la Historia de la Pintura. En 1817 volvió a París, que le horrorizó; fue a ver Londres y volvió a Milán.
En 1821 perdió a su padre, quien había descuidado sus asuntos (en Claix) por atender los de los Borbones (en calidad de teniente de alcalde de Grenoble) y habíase arruinado por completo. El Sr. B. había hecho saber a su hijo en 1815 (por el Sr. Félix Faure) que le habría de dejar 10 000 francos de renta; le dejó un capital de 3000. B. tenía por ventura 1600 francos de renta provenientes de la dote de su madre (la Srta. Henriette Gagnon, muerta en Grenoble hacia 1790, a quien siempre adoró y añoró). En Milán, B. había escrito a lápiz el Amor.