Rojo y blanco

Rojo y blanco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Por lo que veo, declaras la guerra a los escasos cuartos de hora de libertad de que todavía puedo disponer. Sin que pueda reprochártelo, me has quitado · todos los momentos de mi vida; no se trata del pobre diablo ambicioso que trabaja tanto como yo, puesto que el trabajo es para él algo importante; por mi parte te garantizo que de seguir mis verdaderas inclinaciones, no se me vería en los salones ni en la Ópera más que cada quince días. Ernesto tiene la ambición de su sillón de académico, el pillastre de Desbacs ansia convertirse en consejero de Estado, y esto les sostiene; yo no siento en todo dúo más placer que el de poderte probar mi agradecimiento. Lo que para mí constituiría la felicidad, sería poder vivir en Europa o en América, con seis u ocho mil libras de renta, cambiando de residencia o deteniéndome en una ciudad un mes o un año, según lo bien que me encontrara en ella. El charlatanerismo, indispensable en París, me parece ridículo y, no obstante, me pongo de mal humor cuando le veo triunfar. Incluso siendo rico es necesario representar una comedia y estar continuamente en la brecha; de lo contrario se te considera un ridículo. Y por mi parte, te aseguro que no busco la felicidad en la opinión que puedan tener los demás sobre mí; lo que me gustaría sería pasar en París seis semanas al año, para ver las novedades en cuadros, teatro, inventos y hermosas bailarinas. Llevando esta vida, la sociedad se olvidaría de mí y podría vivir en París como un ruso o un inglés. En lugar de convertirme en el amante feliz de la señorita Gosselin, ¿no podría realizar un viaje de seis meses de duración adonde tú quieras, a Kamschatka, por ejemplo, a Cantón, o a América del Sur?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker