Rojo y negro
Rojo y negro But passion most dissembles, yet betrays,
even by its darkness; as the blackest sky
foretells the heaviest tempest.[12]
Don Juan, canto I, estrofa 73
El señor de Rênal, que iba por todas las habitaciones del castillo, volvió a la de los niños con los criados, que traÃan otra vez los jergones. La entrada repentina de ese hombre fue para Julien la gota de agua que colma el vaso.
Más pálido y más adusto que de costumbre, se abalanzó hacia él. El señor de Rênal se detuvo y miró a sus criados.
—Señor —le dijo Julien—, ¿cree que con cualquier otro preceptor habrÃan hecho sus hijos los mismos progresos que conmigo? Si me contesta que no —siguió diciendo Julien sin dejarle meter baza al señor de Rênal—, ¿cómo se atreve a reprocharme que los descuido?
El señor Rênal, apenas repuesto del susto, sacó del tono extraño que veÃa adoptar a aquel aldeanito la conclusión de que tenÃa en el bolsillo alguna oferta ventajosa y se iba a marchar. La ira de Julien iba a más según hablaba.
—Puedo vivir sin usted, señor —añadió.
