Rojo y negro
Rojo y negro Yet Julia’s very coldness still was kind,
and tremulously gentle her small hand
withdrew itself from his, but left behind
a little pressure, thrilling, and so bland
and slight, so very slight, that to the mind
‘twas but a doubt.[13]
Don Juan, canto I, estrofa 71
Hubo, no obstante, que hacer acto de presencia en Verrières. Al salir de la rectorÃa, se encontró, por una afortunada casualidad, con el señor Valenod y le faltó tiempo para contarle su aumento de sueldo.
De vuelta a Vergy, Julien no bajó al jardÃn hasta que fue noche cerrada. TenÃa el alma cansada de las emociones, tantas y tan fuertes, que lo habÃan desasosegado el dÃa aquel. «¿Qué les voy a decir?», pensaba, intranquilo, al acordarse de las señoras. Distaba mucho de percatarse de que tenÃa el alma precisamente al nivel de esas circunstancias menudas de las que suele estar pendiente por completo el interés de las mujeres. Julien le resultaba con frecuencia ininteligible a la señora Derville, e incluso a su amiga; y, a su vez, no entendÃa sino a medias todo cuanto le decÃan ellas. Tales eran las consecuencias de la fuerza y me atreveré a decir que de la grandeza de los arrebatos de pasión que le trastornaban el alma a este joven ambicioso. En este ser peculiar habÃa tormenta casi a diario.
