Rojo y negro

Rojo y negro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo I. Los placeres del campo

O rus, quando ego te adspiciam!

VIRGILIO[33]

—El señor viene seguramente a esperar la mala de París —le dijo el dueño de una fonda donde se detuvo a almorzar.

—La de hoy o la de mañana, me da lo mismo —dijo Julien.

La mala llegó mientras andaba fingiendo indiferencia. Llevaba dos plazas libres.

—¡Cómo! Eres tú, mi pobre Falcoz —dijo el viajero que venía desde Ginebra al que se estaba subiendo al carruaje al mismo tiempo que Julien.

—Te creía asentado por las inmediaciones de Lyon —dijo Falcoz—, en un valle gratísimo cerca del Ródano.

—Menudo asentamiento. Vengo huyendo.

—¡Cómo! ¿Huyendo? ¡Tú, Saint-Giraud! ¡Con esa cara de bueno has incurrido en algún delito! —dijo Falcoz riéndose.

—Pues, la verdad, más me valdría. Huyo de la abominable vida que se lleva en provincias. Me gusta el frescor de los bosques y la tranquilidad del campo, como bien sabes; muchas veces me has acusado de ser un novelero. No quería oír hablar en la vida de política, y la política me expulsa.

—Pero ¿de qué partido eres?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker