Rojo y negro

Rojo y negro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo XXXIII. El infierno de la debilidad

Al tallar ese brillante, el lapidario torpe lo ha dejado sin alguno de sus destellos más resplandecientes. En la Edad Media, ¿qué digo?, incluso en tiempos de Richelieu, los franceses poseían la fuerza de querer.

MIRABEAU

Julien encontró al marqués furioso: por primera vez en la vida quizá aquel gran señor perdió el buen tono: abrumó a Julien con todos los insultos que se le vinieron a los labios. Nuestro héroe se asombró y se impacientó, pero esto no afectó a su agradecimiento. «¡Cuántos hermosos proyectos que mimaba en lo hondo del pensamiento desde hacía tanto ve desplomarse este pobre hombre en un instante! Pero le debo una contestación, con mi silencio se airaría cada vez más.» La respuesta se la proporcionó el papel de Tartufo.

—No soy un ángel… Le he servido bien, me ha pagado con generosidad… Le estaba agradecido; pero tengo veintidós años… En esta casa, mi forma de pensar solo la entendían usted y esa mujer adorable…

—¡Monstruo! —exclamó el marqués—. ¡Adorable! El día en que le pareció adorable debió salir huyendo.

—Lo intenté; y entonces le pedí que me mandase a Languedoc.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker