Cujo
Cujo Vic es publicista. Vive atrapado en la espiral de una carrera en decadencia, aferrado a un cliente desesperado por salvar sus cereales de una crisis sanitaria. Donna, por su parte, carga con la culpa de una infidelidad: Steve Kemp, un amante arrogante y volátil, que se niega a dejarla ir. La tensión entre ambos se acumula como electricidad antes de la tormenta.
Al otro lado del pueblo, Brett Camber tiene diez años y un perro llamado Cujo. Un San Bernardo imponente, bonachón, el mejor amigo que un niño puede tener. Pero todo cambia cuando Cujo persigue a un conejo hacia una cueva oculta. En el interior, murciélagos infectados con una cepa letal de rabia descansan colgados del techo de piedra caliza. Uno de ellos desciende y lo muerde.
Cujo no entiende qué ocurre. No se siente enfermo, solo más irritable, más alerta, más… salvaje. El veneno avanza en su cuerpo como una maldición silenciosa.
—Buen chico, Cujo —le dice Brett, acariciándolo, sin notar la mirada inquieta, la respiración pesada, el temblor que se esconde tras el pelaje.
Mientras tanto, Donna intenta recomponer los pedazos de su vida. Piensa en dejar a Vic, en recuperar su autonomÃa, en tomar decisiones. Pero cada elección la lleva más cerca del epicentro del desastre.
