Cujo
Cujo Vic recibe la noticia que temÃa: su cliente más importante, Sharp Cereals, enfrenta una posible ruina por la contaminación de sus productos. Necesita irse de inmediato a Nueva York para gestionar el desastre. Donna y Tad se quedarán solos. La tensión no se despide, solo cambia de rostro.
—Volveré en unos dÃas —le dice Vic a Donna—. Cuida de Tad. Y cuÃdate tú.
La frase queda suspendida en el aire, cargada de advertencias no dichas.
En la granja Camber, Cujo desciende más allá del umbral. La rabia avanza por su sistema nervioso. Deja de reconocer voces familiares. Una migraña punzante lo arrastra hacia la oscuridad. Ataca a un vecino sin aviso, un hombre confiado que termina muerto y olvidado tras el cobertizo. La bestia se ha liberado, pero aún no ha mostrado todo su poder.
Charity y Brett parten rumbo a Boston. Joe se queda solo. Es un dÃa caluroso, el aire vibra sobre la grava del patio. Cuando Joe entra al establo, Cujo lo observa desde las sombras. No hay advertencia. No hay ladrido. Solo el chasquido de la carne desgarrada y un último grito ahogado. Brett no sabe que ha dejado a su padre con un monstruo.
