Duma Key
Duma Key Un accidente brutal, un cuerpo destrozado, una vida que se desmorona. Edgar Freemantle despierta en un hospital con la mitad de su ser perdido: su brazo derecho, su memoria, su identidad. La ira lo consume, su esposa lo abandona, y la sombra de la locura lo acecha. En busca de algo—cualquier cosa—para mantenerse a flote, se retira a Duma Key, una isla donde la belleza es tan hipnótica como peligrosa. Pero cuando su pintura empieza a revelar verdades ocultas, Edgar descubre que algunos dones pueden ser maldiciones... y que la isla quiere algo de él. Algo oscuro. Algo terrible.
El dolor llegó primero. Una explosión dentro de su cráneo, un fuego líquido que le trepaba por el lado derecho del cuerpo. Luego, la ausencia. El mundo entero se redujo a un parpadeo de luces fluorescentes y murmullos en habitaciones que no reconocía. Edgar Freemantle despertó en una cama de hospital sin recordar cómo había llegado ahí, sin saber quién era la mujer de ojos enrojecidos que se inclinaba sobre él.
—¿Ed? —dijo ella, y su voz era tan fina como el papel viejo.
Él intentó hablar, pero su boca no respondió. Luego intentó mover el brazo derecho y el universo colapsó.
No había brazo.
