It (eso)
It (eso) Antes de separarse, el miedo a olvidar los obligó a sellar el pacto. Juraron que, si Eso volvía, ellos volverían también. Lo grabaron en la memoria como se graban las promesas que jamás se desean cumplir.
El tiempo pasó como una niebla que borra los nombres. Los Perdedores crecieron, se dispersaron, olvidaron. El pacto quedó sepultado bajo matrimonios, fracasos, éxitos y rutinas. Bill se convirtió en escritor, persiguiendo finales que nunca lograban cerrar del todo. Beverly encadenó amores violentos como si repitiera una condena escrita en la infancia. Ben levantó ciudades con planos impecables. Richie triunfó haciendo reír a desconocidos. Eddie siguió prisionero de sus miedos, aunque cambiara de rostro la voz que se los dictaba. Stanley, cuando recibió la llamada, no soportó el peso del recuerdo y eligió la muerte como huida final. Mike, en cambio, permaneció en Derry, solo, vigilando.
Cuando los asesinatos comenzaron de nuevo, cuando los niños volvieron a desaparecer, Mike entendió que el ciclo había despertado otra vez. Y llamó. Uno a uno, los antiguos Perdedores sintieron cómo algo antiguo y sucio se deslizaba desde el fondo de sus vidas. Regresaron por carreteras que parecían más largas que antes, empujados por una mezcla de miedo, incredulidad y una promesa que ya no recordaban haber hecho.
