It (eso)
It (eso) Derry los recibió como un animal que reconoce a sus presas. Las calles eran las mismas, pero no lo eran; los rostros habían envejecido, pero los gestos seguían siendo crueles. Muy pronto comprendieron que habían empezado a recordar. Los olores, los lugares, los nombres prohibidos regresaron de golpe. Pennywise volvió a asomarse desde grietas invisibles, adoptando nuevas formas para cada uno. Richie oyó su voz en la oscuridad de un restaurante chino. Beverly lo vio insinuarse en un viejo departamento. Eddie lo sintió respirar en su pecho enfermo.
Esa noche, reunidos otra vez, entendieron la verdad que habían enterrado: ellos ya habían matado a Eso una vez… o al menos eso habían creído. El juramento seguía en pie. Y ahora, ya sin la protección de la fe infantil, tendrían que cumplirlo como adultos cargados de cicatrices.
El reencuentro no trajo consuelo, sino grietas. Cada uno de los Perdedores empezó a recordar no como quien vuelve a casa, sino como quien despierta dentro de una pesadilla que jamás terminó. Las memorias regresaron en fragmentos: el olor del agua estancada, la risa imposible del payaso, la certeza de que el mal tenía intención. Derry actuaba como un imán de recuerdos, y la ciudad misma parecía empujarlos a reencontrarse con lo que habían sido.
