La Milla Verde
La Milla Verde Pero Percy aún no habÃa terminado con él.
En un movimiento rápido, aplastó al ratón bajo su bota.
El sonido fue un chasquido seco, como una nuez partiéndose.
El grito de Delacroix fue como el de un niño viendo morir a su única familia. Se lanzó contra los barrotes, pero las esposas lo detuvieron.
—¡Lo mataste! —sollozó.
Paul y Brutal corrieron al pasillo. Percy sonreÃa, satisfecho.
—Solo era una rata —dijo, encogiéndose de hombros.
Fue la primera vez que Paul pensó seriamente en matarlo.
Entonces, John Coffey habló.
—Déjeme verlo, jefe.
Paul lo miró. Coffey tenÃa las manos estiradas a través de los barrotes. Sus ojos brillaban en la penumbra.
—¿Para qué? —preguntó Paul.
—Solo… solo déjeme verlo.
Brutal levantó el pequeño cuerpo destrozado del ratón y se lo entregó a Coffey. Lo que ocurrió después no tenÃa sentido.
