Mr. Mercedes
Mr. Mercedes Mientras tanto, Brady entra en su propia espiral. La muerte de su madre —accidental, durante un arranque violento mientras discutÃan— lo libera y lo hunde al mismo tiempo. No hay más lÃmites. Ni morales, ni emocionales. Solo queda el plan.
—Me voy a despedir con una sinfonÃa —le dice a su reflejo, con los ojos inyectados de luz demencial.
El Round Here Concert se acerca. Miles de niños, padres, maestros. Todo listo. La bomba, oculta en una maleta. El sistema de sonido, manipulado. El detonador, bajo su control.
Solo un hombre lo presiente. Solo un trÃo lo persigue. Y el reloj no se detiene.
El escenario está armado, las piezas se mueven con rapidez. Brady se disfraza. Se afeita la cabeza, se viste como uno más del público, oculta su control remoto entre pertenencias comunes. Nadie lo mira dos veces. Esa es su mayor ventaja: parecer inofensivo.
En su mochila lleva la muerte. Un dispositivo explosivo preparado para detonar en el momento exacto en que las bandas infantiles empiecen a tocar. El sonido será su cómplice. La música, su máscara. Pero mientras afina los últimos detalles, algo empieza a torcerse.
