Drácula
Drácula R. M. Renfield, aetat. 59. Temperamento sanguíneo; gran fortaleza física; excitable mórbidamente; períodos de decaimiento que terminan en alguna idea fija, la cual no he podido descifrar. Supongo que el temperamento sanguíneo mismo y la influencia perturbadora terminan en un desenlace mentalmente logrado; un hombre posiblemente peligroso, probablemente peligroso si es egoísta. En hombres egoístas, la cautela es un arma tan segura para sus enemigos como para ellos mismos. Lo que yo pienso sobre esto es que cuando el yo es la idea fija, la fuerza centrípeta es equilibrada a la centrífuga; cuando la idea fija es el deber, una causa, etc., la última fuerza es predominante, y sólo pueden equilibrarla un accidente o una serie de accidentes.
Carta de Quincey P. Morris al honorable Arthur Holmwood
25 de mayo
"Mi querido Arthur: