Drácula
Drácula Mismo dÃa, 11 p. m. ¡Oh, cómo estoy cansada! Si no fuera porque he tomado como un deber escribir en mi diario todas las noches, hoy no lo abrirÃa. Tuvimos un paseo encantador. Después de un rato, Lucy estaba de mejor humor, debido, creo, a unas pacÃficas vacas que llegaron a olfatearnos en el campo cerca del faro, y nos sacaron completamente de quicio. Creo que lo olvidamos todo, excepto, por supuesto, el temor personal, y esto pareció borrarlo todo y damos la oportunidad de comenzar de nuevo.
