Drácula
Drácula Se dispuso el funeral para el dÃa siguiente, de manera que Lucy y su madre pudieran ser enterradas juntas. Yo me encargué de todos los desagradables trámites, y el cortés empresario de pompas fúnebres me probó que sus empleados estaban afectados, o bendecidos, por algo de su propia gratuita suavidad. Hasta la mujer que efectuaba los últimos oficios para los muertos me comentó, de una manera confidencial, como entre compañeros de profesión, cuando hubo salido de la cámara de la muerte:
—Señor, la joven es un magnÃfico cadáver. Es verdaderamente un privilegio atenderla. ¡No exagero cuando digo que atender a semejantes clientes acredita a nuestro establecimiento!
