Drácula
Drácula —Amigo John, me compadezco de su pobre corazón sangrante; y lo quiero más porque sangra de esa manera. Si pudiera, yo mismo tomarÃa la carga que usted lleva. Pero hay cosas que usted ignora, y que sin embargo conocerá, y me bendecirá por saberlas, aunque no son cosas agradables. John, hijo mÃo, usted ha sido amigo mÃo desde hace muchos años, pero, ¿supo usted que alguna vez yo hiciera alguna cosa sin una buena razón? Puedo equivocarme, sólo soy un hombre: pero creo en todo lo que hago. ¿No fue por esto por lo que usted envió por mà cuando se presentó el gran problema? ¡SÃ! ¿No estaba usted asombrado, más bien horrorizado, cuando yo no permità que Arthur besara a su amada, a pesar de que ella se estaba muriendo, y lo arrastré con todas mis fuerzas? ¡SÃ! Sin embargo, usted vio como ella me agradeció, con sus bellos ojos moribundos, su voz también tan débil, y besó mi ruda y vieja mano y me bendijo. ¿Y no me oyó usted hacer una promesa a ella para que asà cerrara agradecida los ojos? ¡SÃ!