Drácula
Drácula —Francamente, nosotros hicimos lo posible por impedir tal disposición testamentaria, y señalamos ciertas contingencias que podÃan dejar a su hija ya sea sin un centavo, o no tan libre como debiera ser para actuar teniendo en cuenta una alianza matrimonial. De hecho, presionamos tanto sobre el asunto que casi llegamos a un choque, pues ella nos preguntó si estábamos o no estábamos preparados para cumplir sus deseos. Por supuesto, no tuvimos otra alternativa que aceptar. En principio, nosotros tenÃamos razón, y noventa y nueve veces de cada cien hubiéramos podido probar, por la lógica de los acontecimientos, la cordura de nuestro juicio. Sin embargo, francamente, debo admitir que en este caso cualquier otra forma de disposición hubiera resultado en la imposibilidad de llevar a cabo sus deseos. Pues su hija hubiera entrado en posesión de la propiedad y, aunque ella sólo le hubiera sobrevivido a su madre cinco minutos, su propiedad, en caso de que no hubiera testamento, y un testamento era prácticamente imposible en tal caso, hubiera sido tratada a su defunción como ab intestato. En cuyo caso, lord Godalming, aunque era un amigo Ãntimo de ellas, no podrÃa tener ningún derecho. Y los herederos, siendo parientes lejanos, no abandonarÃan tan fácilmente sus justos derechos, por razones sentimentales referidas a una persona totalmente extraña. Les aseguro, mis estimados señores, que estoy feliz por el resultado; muy feliz.