Drácula
Drácula Pensaba que con esos informes no tendría dificultades en encontrar la casa, de modo que después de pagarle a mi informante, me dirigí hacia Piccadilly. Había adquirido una nueva y dolorosa experiencia. El conde podía por lo visto manejar las cajas solo. De ser así, el tiempo resultaba precioso, puesto que ya que había llevado a cabo ciertas distribuciones, podría llevar a cabo el resto de su trabajo, escogiendo el tiempo oportuno para ello, pasando completamente inadvertido. En Piccadilly Circus me apeé y me dirigí caminando hacia el oeste; después de pasar el junior Constitutional, llegué ante la casa que me había sido descrita y me satisfizo la idea de que se trataba del siguiente refugio que había escogido Drácula. La casa parecía haber estado desocupada durante mucho tiempo. Las ventanas estaban llenas de polvo y las persianas estaban levantadas. Toda la estructura estaba ennegrecida por el tiempo, y de las partes metálicas la pintura había desaparecido. Era evidente que en el balcón superior había habido un anuncio durante cierto tiempo, que había sido retirado bruscamente, de tal modo que todavía quedaban los soportes verticales. Detrás de la barandilla del balcón vi que sobresalían varias tablas sueltas, cuyos bordes parecían blancos. Hubiera dado mucho por poder ver intacto el anuncio, puesto que quizá me hubiera dado alguna indicación en cuanto a la identidad de su propietario. Recordaba mi experiencia sobre la investigación y la compra de la casa de Carfax y no podía dejar de pensar que si podía encontrar al antiguo propietario era posible que descubriera algún medio para entrar en la casa.