Drácula
Drácula Mientras hablaba, se oyeron unos golpecitos suaves en la puerta; me dirigà a ella, la abrà y encontré a Quincey y a Arthur que estaban en el pasillo, en pijama y zapatillas; este último habló:
—Oà a su asistente que llamaba al doctor van Helsing y le hablaba de un accidente. Por consiguiente, desperté a Quincey o, más bien, lo llamé, ya que estaba despierto. Las cosas están sucediendo con demasiada rapidez y de manera muy extraña como para que podamos dormir profundamente en estos tiempos. He estado pensando en que mañana por la noche no veremos las cosas tal como han sucedido. Tendremos que mirar hacia atrás y hacia adelante un poco más de lo que lo hemos estado haciendo. ¿Podemos entrar?
AsentÃ, y mantuve la puerta abierta hasta que se encontraron en el interior; luego, volvà a cerrarla. Cuando Quincey vio la actitud y el estado del paciente y notó el horrible charco de sangre que habÃa en el suelo, dijo suavemente:
—¡Dios santo! ¿Qué le ha sucedido? ¡Pobre diablo!
Se lo expliqué brevemente y añadà que esperábamos que recuperarÃa el conocimiento después de la operación… , al menos durante un corto tiempo. Fue inmediatamente a sentarse al borde de la cama, con Godalming a su lado, y esperamos todos pacientemente.