Drácula
Drácula El desayuno fue una comida extraña para todos nosotros. Tratamos de mostrarnos alegres y de animarnos unos a otros y Mina fue la más alegre y valerosa de todos. Cuando concluimos, van Helsing se puso en pie y dijo:
—Ahora, amigos mÃos, vamos a ponernos en marcha para emprender nuestra terrible tarea. ¿Estamos armados todos, como lo estábamos el dÃa en que fuimos por primera vez a visitar juntos el refugio de Carfax, armados tanto contra los ataques espirituales como contra los fÃsicos?
Todos asentimos.
—Muy bien. Ahora, señora Mina, está usted aquà completamente a salvo hasta la puesta del sol y yo volveré antes de esa hora… , sÃ… ¡Volveremos todos! Pero, antes de que nos vayamos quiero que esté usted armada contra los ataques personales. Yo mismo, mientras estaba usted fuera, he preparado su habitación, colocando cosas que sabemos que le impiden al monstruo la entrada. Ahora, déjeme protegerla a usted misma. En su frente, le pongo este fragmento de la Sagrada Hostia, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del…