Drácula
Drácula —Además, atraeremos mucho menos la atención si no somos demasiados. Mi tÃtulo me ayudará mucho para contratar al cerrajero y para entendérmelas con cualquier policÃa que pueda encontrarse en las cercanÃas. Será mejor que vaya usted con Jack y el profesor y que se queden en Green Park, en algún lugar desde el que puedan ver la casa, y cuando vean que la puerta ha sido abierta y que el cerrajero se ha ido, acudan. Los estaremos esperando y les abriremos la puerta en cuanto lleguen.
—¡El consejo es bueno! —dijo van Helsing.
Por consiguiente no discutimos más del asunto. Godalming y Morris se adelantaron en un coche de alquiler y los demás los seguimos en otro. En la esquina de Arlington Street, nuestro grupo descendió del vehÃculo y nos internamos en Green Park.
Mi corazón latió con fuerza cuando vi la casa en que estaban centradas nuestras esperanzas y que sobresalÃa, siniestra y silenciosa, en condiciones de abandono, entre los edificios más alegres y llenos de vida del vecindario. Nos sentamos en un banco, a la vista de la casa y comenzamos a fumar unos cigarros puros, con el fin de atraer lo menos posible la atención. Los minutos nos parecieron eternos, mientras esperábamos la llegada de los demás.