Drácula
Drácula —PermÃtame que le aconseje, mi querido joven amigo; no, permÃtame que le advierta con toda seriedad que en caso de que usted deje estos cuartos, por ningún motivo se quede dormido en cualquier otra parte del castillo. Es viejo y tiene muchas memorias, y hay muchas pesadillas para aquellos que no duermen sabiamente. ¡Se lo advierto! En caso de que el sueño lo dominase ahora o en otra oportunidad o esté a punto de dominarlo, regrese deprisa a su propia habitación o a estos cuartos, pues entonces podrá descansar a salvo. Pero no siendo usted cuidadoso a este respecto, entonces… —terminó su discurso de una manera horripilante, pues hizo un movimiento con las manos como si se las estuviera lavando.
Yo casi le entendÃ. Mi única duda era de si cualquier sueño pudiera ser más terrible que la red sobrenatural, horrible, de tenebrosidad y misterio que parecÃa estarse cerrando a mi alrededor.
Más tarde. Endoso las últimas palabras escritas, pero esta vez no hay ninguna duda en el asunto. No tendré ningún miedo de dormir en cualquier lugar donde él no esté. He colocado el crucifijo sobre la cabeza de mi cama porque asà me imagino que mi descanso está más libre de pesadillas. Y ahà permanecerá.