La dama del sudario
La dama del sudario Del Adriático nos llega una historia bastante extraña. Al parecer, la noche del 9, mientras el barco de vapor «Victorine», de la Compañía Naviera Italia, estaba atravesando, poco antes de medianoche, el cabo conocido como la «Lanza de Iván», en la costa de las Montañas Azules, el vigía llamó la atención del capitán, en ese momento en el puente, sobre una pequeña luz flotante en las proximidades de la costa. Es costumbre de algunas embarcaciones que navegan rumbo sur arrimarse a la Lanza de Iván con buen tiempo, ya que el agua es allí profunda y no suele haber corrientes marinas, como tampoco hay afloraciones rocosas. Pues bien, hace unos años, a los barcos de vapor locales les dio por navegar tan cerca de esta costa que Lloyd’s tuvo que publicar una nota en la que advertía que todo percance ocurrido en estas circunstancias no quedaría cubierto por el seguro marítimo contratado. El capitán Mirolani es de los que insisten en que se debe guardar una distancia prudencial respecto del promontorio; pero, como la referida circunstancia había llamado poderosamente su atención, creyó conveniente investigarla más de cerca por si se trataba de alguna persona en grave aprieto. Así pues, mandó reducir velocidad, y enfiló precavidamente hacia la costa. En el puente se le unieron dos de sus oficiales, los signori Falamano y Destilia, así como un pasajero del barco, un tal Mr. Peter Caulfield, cuyos informes sobre Fenómenos Espirituales en lugares lejanos son de sobra conocidos de los lectores de La Revista del Ocultismo. A nuestro poder ha llegado el siguiente relato del extraño suceso, escrito por él y avalado por las firmas del capitán Mirolani y los otros caballeros antes citados: