La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas »Tengan presente también que esta mujer tenía vastos conocimientos sobre las ciencias de su tiempo. Su padre, prudente y sabio, se ocupó de que, por medio de la sabiduría, fuese capaz de hacer frente a las intrigas de los jerarcas. No olviden ustedes que la ciencia de la astronomía comenzó en el antiguo Egipto, donde alcanzó un desarrollo extraordinario, y que a ella la siguió la astrología. Es probable que el futuro desarrollo de la ciencia en lo que a los rayos lumínicos se refiere nos permita llegar a la conclusión de que la astrología posee base científica. Creo que estoy en condiciones de decirles algo al respecto. Piensen que los egipcios conocían ciencias que en la actualidad, y a pesar de nuestros adelantos, ignoramos por completo. Tomemos la acústica, por ejemplo; era una ciencia exacta conocida por los constructores de los templos de Karnak y Luxor, así como de la Pirámides, y aún hoy constituye un misterio para investigadores como Bell, Kelvin, Edison y Marconi. Aquellos sabios milagrosos conocían también, con toda probabilidad, la manera de utilizar otras fuerzas, entre ellas las de la luz, en las cuales nosotros ni siquiera soñamos. Pero de eso hablaré más tarde. Ese Cofre Mágico de la reina Tera tiene muchas y muy extrañas propiedades. Es posible que contenga fuerzas que ni siquiera sospechamos. Abrirlo es imposible, de modo que cabe suponer que está cerrado por dentro. ¿Cómo? Es un cofre de piedra sólida, de una dureza sorprendente, más parecido a una joya que al mármol corriente, y con una tapa igualmente sólida; y, sin embargo, está tan delicadamente trabajado, que la herramienta de mayor precisión de la actualidad no podría insertarse por debajo de la tapa. ¿Cómo se consiguió hacer algo tan perfecto? ¿De acuerdo con qué criterios se escogió la piedra a fin de que esos puntos translúcidos concuerden con la posición de las siete estrellas de la constelación? Y, ¿cómo se explica que cuando estas siete estrellas brillan surja un resplandor interior que se repite apenas ubico siete lámparas eléctricas encendidas en la misma posición que aquéllas? Bajo otra clase de iluminación, no se advierte cambio alguno en el cofre, por mínimo que sea. Repito que esta caja encierra algún misterio de carácter científico. Descubriremos que la luz lo abrirá de una manera u otra, bien impresionando cierta sustancia sensible a sus efectos, bien liberando alguna fuerza mayor. Sólo confío en que nuestra ignorancia no nos haga cometer una torpeza que eche a perder el mecanismo, privándonos así de la posibilidad de aprender una lección extraordinaria, pues sería casi un milagro que consiguiéramos dilucidarla después de cinco mil años.